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SAN PABLO
(C. 3-65?)
Apóstol de los Gentiles
Fiesta: 29 de Junio
San Pablo escribió 13 cartas que forman parte del Nuevo Testamento y están
dirigidas a las comunidades de gentiles, paganos convertidos por su
predicación. En ellas les exhorta, les guía en la fe y enseña sobre ética y
doctrina. Estas cartas son inspiradas por el Espíritu Santo y forman parte
de la revelación divina. Es decir, son Palabra de Dios y por medio de ellas
Dios mismo se da a conocer. Pablo es el instrumento en esta comunicación
divina pero al mismo tiempo las cartas nos ayudan a conocer al autor humano.
Reflejan su personalidad, sus dones y sus luchas intensas. Otras fuentes que
nos ayudan a conocer el apóstol son los Hechos de los Apóstoles escritos por
San Lucas y ciertos libros apócrifos.
Pablo nació con el nombre judío de Saúl el cual mantuvo hasta su conversión.
Era de una familia acomodada de Tarso, hijo de un ciudadano romano, por lo
tanto ciudadano romano el también. La fecha de su nacimiento se calcula
alrededor del año 3 A.D. Según se cree, Jesús nació alrededor del 6 o 7 B.C.
Entonces Jesucristo sería sólo unos 10 años mayor que San Pablo.
Hacia el año 18 de nuestra era, Saúl, que tendría unos 15 años, fue a
estudiar en Jerusalén en la famosa escuela rabínica dirigida por Gamaliel.
Además de estudiar la ley y los profetas, allí aprendió un oficio como era
la costumbre. El joven Saúl escogió el de construir tiendas. Aunque criado
en una ortodoxia rigurosa, mientras vivía en su hogar de Tarso estuvo bajo
la influencia liberal de los helenistas, es decir de la cultura griega que
en ese tiempo había penetrado todos los niveles de la sociedad en el Asia
Menor. Se formó en las tradiciones y culturas judaicas, romanas y griegas.
En el año 35 Saúl aparece como un recto joven fariseo, fanáticamente
dispuesto contra los cristianos. Creía que la nueva secta era una amenaza
para el judaísmo por lo que debía ser eliminada y sus seguidores castigados.
Se nos dice en los Hechos de los Apóstoles que Saúl estuvo presente
aprobando cuando San Esteban, el primer mártir, fue apedreado y muerto. Fue
poco después que Pablo experimentó la revelación que iba a transformar su
vida. Mientras iba a la ciudad de Damasco para continuar su persecución
contra los cristianos, Jesucristo se le apareció y tirándolo por suelo le
pregunta: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» Hechos 9,4. Por la luz
sobrenatural quedó ciego. Pablo ante el Señor se entregó totalmente:
-"Señor, ¿qué quieres que haga?. Jesús le pide un profundo acto de humildad
ya que se debía someter a quienes antes perseguía: -"vete donde Ananías y él
te lo dirá". Después de su llegada a Damasco, siguió con dramática secuencia
su repentina conversión, la sanación de su ceguera por el discípulo Ananías
y su bautismo. Pablo aceptó ávidamente la misión de predicar el Evangelio de
Cristo, pero como todos los santos, vio su indignidad y se apartó del mundo
para pasar tres años en << Arabia >> en meditación y oración antes de
iniciar su apostolado. Hacía falta mucha purificación. Jesucristo lo
constituyó Apóstol de una manera especial, sin haber convivido con El. Es
pues el último apóstol constituido. "Y en último término se me apareció
también a mí, como a un abortivo." I Corintios 15:8.
Desde entonces era un hombre verdaderamente nuevo y totalmente movido por el
Espíritu Santo para anunciar el Evangelio con poder. Saúl desde ahora se
llamará con el nombre romano: Pablo. El por su parte nunca descansó de sus
labores. Predicación, escritos y fundaciones de iglesias, sus largos y
múltiples viajes por tierra y mar (al menos cuatro viajes apostólicos), tan
repletos de aventuras, podrán ser seguidos por cualquiera que lea
cuidadosamente las cartas del Nuevo Testamento. No podemos estar seguros si
las cartas y evidencia que han llegado hasta nosotros contienen todas las
actividades de San Pablo. Él mismo nos dice que fue apedreado, azotado,
naufragó tres veces, aguantó hambre y sed, noches sin descanso, peligros y
dificultades. Fue preso y, además de estas pruebas físicas, sufrió muchos
desacuerdos y casi constantes conflictos los cuales soportó con gran
entusiasmo por Cristo, por las muchas y dispersas comunidades cristianas.
Tuvo una educación natural mucho mayor que los humildes pescadores que
fueron los primeros apóstoles de Cristo. Decimos "educación natural" porque
los otros apóstoles tuvieron al mismo Jesús de maestro recibiendo así una
educación divina. Esta también la recibió San Pablo por gracia de la
revelación. Siendo docto tanto en la sabiduría humana como en la divina,
Pablo estaba en posición de enseñar que la sabiduría humana es nada en
comparación con la divina:
"Tened un mismo sentir los unos para con los otros; sin complaceros en la
altivez; atraídos más bien por lo humilde; no os complazcáis en vuestra
propia sabiduría." Romanos 12,16.
A Aquel que puede consolidaros conforme al Evangelio mío y la predicación de
Jesucristo: revelación de un Misterio mantenido en secreto durante siglos
eternos, pero manifestado al presente, por la Escrituras que lo predicen,
por disposición del Dios eterno, dado a conocer a todos los gentiles para
obediencia de la fe, a Dios, el único sabio, por Jesucristo, ¡a él la gloria
por los siglos de los siglos! Amén. Rm 16,25-27
Pablo inició su predicación en Damasco. Aquí la rabia de los judíos
ortodoxos contra este "traidor" era tan fuerte que tuvo que escaparse
dejándose bajar de la pared de la ciudad en una canasta. Al bajar a
Jerusalén, fue suspiciosamente vigilado por los judíos cristianos porque no
podían creer que él que tanto había perseguido se había convertido. De
regreso a su ciudad nativa de Tarso, otra vez se unió Barnabás y juntos
viajaron a Antioquía siriana, donde encontraron tantos seguidores que fue
fundada por la constancia de los primeros cristianos. Fue aquí donde los
discípulos de Jesús fueron llamados cristianos por primera vez (del Griego
<< Christos >>, ungido). Después que regresaron a Jerusalén, una vez más
para asistir a los miembros de la iglesia que estaban escasos de alimentos,
estos dos misioneros regresaron a Antioquía y después navegaron a la isla de
Chipre; durante su estancia convirtieron al procónsul, Sergius Paulus.
Una vez mas en tierra de Asia Menor, cruzaron las Montañas Taurus y
visitaron muchos pueblos del interior, particularmente aquellos en que
habitaban judíos. Generalmente en estos lugares Pablo primero visitaba las
sinagogas y predicaba a los judíos; si ellos lo rechazaban entonces
predicaba a los gentiles. En Antioquía de Pisid, Pablo lanzó un discurso
memorable a los judíos, concluyendo con estas palabras: Hechos 13,46-47
"Entonces dijeron con valentía Pablo y Bernabé: «Era necesario anunciaros a
vosotros en primer lugar la Palabra de Dios; pero ya que la rechazáis y
vosotros mismos no os juzgáis dignos de la vida eterna, mirad que nos
volvemos a los gentiles. Pues así nos lo ordenó el Señor: Te he puesto como
la luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la
tierra.»
Después de esto Pablo y Bernabé volvieron a Jerusalén donde los ancianos
trataban el tema de la posición de la Iglesia, todavía en su mayoría de
miembros judíos, hacia los gentiles convertidos. La cuestión de la
circuncisión fue problemática porque para los judíos era importante que los
gentiles se sometieran a este requisito de la ley judía. Pablo se mostró en
contra de la circuncisión, no porque quisiera hacer un cristianismo fácil
sino porque comprendía que el Espíritu ahora requería una circuncisión del
corazón, una transformación interior. La ley no puede justificar al hombre
sino sólo la gracia recibida por medio de Jesucristo. Vivir esta gracia es
sin embargo un reto aun mas radical que el que presenta la ley y exige
entrega total. Esta llamada a la gracia y a la respuesta total hasta la
muerte forma parte esencial de su enseñanza y de su vida.
La segunda jornada misionera, la cual duró del año 49 a 52, llevó Pablo a
Silas, su nuevo asistente a Frigia, Galacia, Troas, y a través de tierra de
Europa, a Filipos en Macedonia. Lucas el médico era ahora un miembro del
grupo, y en el libro de los Hechos él nos da un relato que ellos fueron a
Tesalónica, y después bajó a Atenas y Corinto. En Atenas Pablo predicó en el
Areópago y sabemos que algunos de los estoicos y epicureanos lo escucharon y
discutieron con él informalmente atraídos por su intelecto vigoroso, su
personalidad magnética, y su enseñanza ética. Pero mas importante, el
Espíritu Santo tocaba los corazones de aquellos que abrían su corazón podían
comprender que Pablo tenía una sabiduría nunca antes enseñada.
Pasando a Corinto, se encontró en el mismo corazón del mundo griego-romano,
y sus cartas de este período muestran que él está consciente de la gran
ventaja en su contra, de la lucha incesante contra el escepticismo e
indiferencia pagana. Él sin embargo se quedó en Corinto por 18 meses, y
encontró éxito considerable. Un matrimonio, Aquila y Priscila, se
convirtieron y llegaron a ser muy valiosos servidores de Cristo. Volvieron
con él al Asia. Fue durante su primer invierno en Corinto que Pablo escribió
las primeras cartas misioneras. Estas muestran su suprema preocupación por
la conducta y revelan la importancia de que el hombre reciba la inhabitación
de Espíritu Santo ya que solo así hay salvación y poder para bien.
La tercera jornada misionera cubrió el periodo del 52 a 56. En Éfeso, ciudad
importante de Lidia, donde el culto a la diosa griega Artemisa era muy
popular. Pablo fue motivo de un disturbio público ya que los comerciantes
veían peligrar sus negocios de imágenes de plata de la diosa que allí
florecía. Después, en Jerusalén, causó una conmoción al visitar el templo;
fue arrestado, tratado brutalmente y encadenado. Pero cuando fue ante el
tribunal, él se defendió de tal forma que sorprendió a sus opresores. Fue
llevado a Cesarea por el rumor de algunos judíos en Jerusalén que lo habían
acusado falsamente de haber dejado entrar a gentiles en el templo. Así
planeaban matarlo. Fue puesto en prisión en Cesarea esperando juicio por
aproximadamente dos años bajo el procónsul Félix y Festus. Los gobernadores
romanos deseaban evitar problemas entre judíos y cristianos por lo que
postergaron su juicio de mes a mes. Pablo al final apeló al Emperador,
demandando el derecho legal de un ciudadano romano de tener su juicio
escuchado por el mismo Nerón. Fue entonces colocado bajo la custodia de un
centurión, el cual lo llevó a Roma. Los Hechos de los Apóstoles lo dejan en
la ciudad imperial esperando su tribunal.
Aparentemente la apelación de Pablo fue un éxito porque hay evidencia de
otra jornada misionera, probablemente a Macedonia. En esta última visita a
las comunidades cristianas, se cree que nombró a Tito obispo en Creta y a
Timoteo en Efeso. Volviendo a Roma, fue una vez mas arrestado. Su espíritu
no decae ante las tribulaciones porque sabe en quien ha puesto su confianza.
Por este motivo estoy soportando estos sufrimientos; pero no me avergüenzo,
porque yo sé bien en quién tengo puesta mi fe, y estoy convencido de que es
poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día. -II Timoteo 1,12
Después de dos años en cadenas (cárcel Mamertina que puede ser aun visitada
en Roma) sufrió martirio en Roma al mismo tiempo que el Apóstol Pedro,
obispo de la Iglesia de Roma. San Pablo, por ser romano, no fue crucificado
sino degollado. Según una antigua tradición su martirio fue cerca de la Via
Hostia, donde hoy está la abadia de Tre Fontana (llamada así por tres
fuentes que según la tradición surgieron cuando su cabeza, separada ya del
cuerpo, rebotó tres veces)
Las inscripciones del segundo y tercer siglo en las catacumbas nos dan
evidencia de un culto a los Santos Pedro y Pablo. Esta devoción nunca ha
disminuido en popularidad.
En el arte cristiano San Pablo normalmente es pintado como un hombre calvo
con barba negra, pero vigoroso e intenso. Cerca del lugar de su martirio se
levantó una preciosa basílica mayor: San Pablo extramuros. Sus restos junto
con los de San Pedro están bajo el altar mayor de la Basílica de San Pedro
en el Vaticano, cede de la Iglesia Católica.
San Pablo que al final dijo: "He competido en la noble competición, he
llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe" -II Timoteo 4,7. Nos
ha dado la Palabra de Dios que nos fortalece para nuestras luchas y salir
como el victoriosos. Es por lo tanto esencial que meditemos asiduamente sus
cartas como toda la Palabra de Dios que encontramos en la Santa Biblia. Allí
encontraremos la Sabiduría
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