* ¿Cómo surgió su vocación?
La vocación siempre es un proceso, no es que alguien de repente decide ir al seminario y ya está, Dios, en mi caso, tocó una y otra vez las puertas de mi corazón aunque uno a veces quiere escapar a la llamada del Señor, pero puedo decir que el proceso fue de unos cinco o seis años desde cuando por primera vez pensé o escuché la voz del Señor.
* ¿Cual es el perfil de un misionero?
Lo digo en pocas palabras "Hay que tener corazón para con la gente con quien se trabaja". Un misionero dijo una vez "Que es el pueblo con quien trabajas".
* Cuénteme su experiencia como misionero.
En primer lugar, lo que sabes de misiones es muy diferente con la realidad que encuentras, entonces, la experiencia será tomar el Sinaí cuando se llega al país de misiones porque lo que escuchamos a veces, lo que otros nos cuentan, no es lo mismo que la realidad, ya que a veces sobrepasa nuestra imaginación y experiencia y aunque llevo sólo 6 años de misionero que es mucho y no lo es a la vez, es "una aventura con Dios".Siempre digo que sin la ayuda de Dios, sin su gracia, no podría resistir las condiciones del trabajo misionero. En resumen, lo primero es confiar en Dios, no en mi propia fuerza, no en mi propia inteligencia, no en mi propio saber, sino confiar en Dios.
El trabajo de la Iglesia no sólo evangelización, evangelizar. Lo primero es llevar el mensaje de Cristo pero la otra parte a veces es más fuerte que la primera. Hay varias dimensiones del trabajo social, Cáritas, Enfermos, Dignidad humana, etc. Es una parte del programa pastoral de cada parroquia, sin eso, casi no funciona. Si nosotros hacemos una campaña médica en una de nuestras capillas, la gente se acerca y a veces, es el primer contacto con los sacerdotes y con los catequistas y ahí empieza el primer proceso de conversión de evangelización. Como dijo el Santo Padre "La Evangelización nunca se puede separar de las obras de misericordia". Lo que cada misionero trata no es sólo llevar el mensaje del evangelio sino también llevar el mensaje en las diferentes dimensiones y entre éstas está el trabaja social.
*¿Por qué Perú?
Porque cuando yo estaba trabajando en un grupo juvenil en la Parroquia, vino un sacerdote recién ordenado y nos hicimos amigos y cuando yo estaba en el seminario, él se fue a Perú. Seguimos manteniendo una buena amistad y ese fue el motivo de ir a Perú.
* ¿Sabía el idioma español?
No, sólo "Buenos días". Cuando me presenté al Obispo para pedirle permiso para ir de misiones, me mandaron al Centro Misionero de Varsovia, donde durante cinco meses estudié el idioma y un poco de la historia de misiones. Después vine a Zaragoza durante tres meses para conocer un poco más el idioma. Me costó un poco porque es muy diferente al mío, pero la necesidad es la mejor maestra.
*¿Cómo es Perú?
Es muy bonito si se trata de la naturaleza. Para el turismo es un país muy, muy bonito, creo que el más bonito de América del Sur, pero por otro lado, es muy pobre. Bolivia y Perú son los países más pobres de América del Sur. Es un país con muchas posibilidades, pero la mayoría de la gente vive en condiciones muy humildes, me atrevo a decir, en condiciones precarias.
Donde yo trabajo, el asentamiento es un pueblo joven y el 70% no tiene trabajo, el desempleo es muy fuerte. En Lima viven casi nueve millones de habitantes y no está preparada para dar trabajo a tanta gente.
* ¿Qué le enseñó Perú?
Lo que me enseñó es un poco de humildad, porque uno a veces va con ideas grandes, que puedes hacer diferentes cosas y, uno encuentra la realidad que tiene que afrontar, que la gente no siempre responde a nuestras expectativas.
* ¿Qué descubrió allí?
Que me necesitan, que necesitan un sacerdote, porque muchas veces es la única persona que se preocupa por ellos, que hace algo por ellos, porque muchas veces, el gobierno no hace nada. Si el sacerdote los quiere, le da su corazón y se abre a ellos, la gente lo querrá.
* ¿Cuál fue su primera impresión cuando llegó allí?
Es una realidad totalmente diferente a mi país, especialmente cuando llegas a los barrios marginales. Durante los dos primeros años es una tarea muy difícil, la gente no responde, queremos hacer algo y chocamos contra una roca, entonces vienen los momentos difíciles y uno piensa si de verdad aquí está mi lugar. Cada misionero va descubriendo poco a poco su vocación y su trabajo y pasa como con cada cristiano en nuestro caminar, a veces vienen preguntas y dudas, y eso es lo normal en un proceso de vocación misionera, pero poco a poco uno se acostumbra a la realidad y sigue trabajando.
En la parroquia donde trabajé casi seis años hay 26 pueblos diferentes y cada comunidad es distinta, no se puede hacer un plan de trabajo para todos igual, sino comunidad por comunidad.
* Cuál es la actual situación del Perú?
Siguen con problemas sociales, no han mejorado nada. El anterior presidente acabó con el terrorismo y la gente vive en paz pero no hay ningún progreso.
* ¿Es posible identificar la sociedad con la nuestra?
Hay que gente que no les falta nada y no se puede decir que sean diferentes a la de los países de Europa. En Lima hay gente que vive a un nivel muy alto, pero lo típico de América del Sur es la gran diferencia entre las clases que tienen dinero y las que no, no hay clase media, hay gente muy rica y gente muy pobre, eso es lo que por ejemplo pocas veces podemos ver en Europa, donde la mayor parte es gente de casi media.
Ellos se solidarizan unos con otros cuando ven que alguien está enfermo o necesita ayuda, entre los vecinos juntan un poquito de dinero para ayudar a comprar medicinas u otra cosa.
Los ricos no conocen los problemas de la gente que vive mal, puedo contar algunos varios ejemplos de cuando llevaba a gente de dinero y se quedaban con la boca abierta de que hubiera gente que viviera en esas condiciones, se sorprendían mucho. Tienen conocimientos o lo ven por la televisión y nada más, pero generalmente la realidad de la vida no la conocen.
* ¿Hay esperanza con respecto al proceso del país?
Es difícil hasta que no haya un buen nivel de educación, siempre la masa es más fácil de manejar y eso es lo que hacen los políticos. Cuando hay elecciones traen a cada uno un kilo de azúcar o de harina y así los compran, por este motivo es difícil. Yo no veo muchas esperanzas, por lo menos, durante los próximos diez o quince años.
* La situación de la mujer ¿es similar al resto de Sudamérica?
Si es muy similar. El machismo es muy fuerte y la mujer no puede decir nada, no puede contestar nada y, lo peor es que las mujeres mismas lo permiten, pero eso viene de generaciones y es difícil culparlas. Por ejemplo, madres abandonadas, algunas están solteras, a cargo de tres, cuatro o cinco hijos porque el hombre se fue. La familia, generalmente, la lleva la mujer, el hombre quiere manejar todo, incluido el dinero y ahí surgen los problemas. Generalmente, cada día, en nuestra parroquia, en una u otra familia, el hombre ha pegado a su esposa. La situación es muy preocupante porque no se hace nada. Si una mujer quiere denunciar a la policía a su esposo, tiene que pagar 150 soles por la denuncia, alrededor de 50 dólares y ese dinero no lo tiene.
* ¿Hay trabajo para los jóvenes?
La situación es realmente preocupante, hemos hecho una encuesta con los catequistas en quinto grado de secundaria para saber que quieren ser en el futuro y la mayoría, casi el 70% de los jóvenes respondieron que quieren ser chofer de guaguas (no de guaguas parecidas a las de aquí, sino muy pequeñas, que caben nueve o diez personas). Esas son las aspiraciones de los jóvenes y, entre las chicas, más del 60% respondieron que bailarina en los club nocturnos. Eso da la imagen de las aspiraciones de los jóvenes.
Cuando aprenden a leer y escribir, ya no estudian más porque a partir de ahí tienen que pagar, ya no hay nada gratis.
* ¿Cómo se siente cuando ve estos problemas tan grandes y tan graves y no los puede resolver?
Uno tiene que acostumbrarse porque no se puede solucionar todo, tratamos de ayudar a quien se puede, a quien está más necesitado en este momento, a quien no se encuentra con ningún apoyo, con ninguna ayuda y, ahí estamos, pero da pena no poder ayudar más, pero las posibilidades económicas no nos permiten ayudar a todos. Si yo tengo en la parroquia cien mil habitantes y el 97% vive en estos barrios marginales, es imposible llegar a todos, es demasiada gente. La situación social es tremenda especialmente en los enfermos, porque la gente no tiene seguridad social y entonces, estás fuera de los hospitales. A veces un simple resfriado te puede llevar a la muerte. La mortalidad de los niños es enorme. El clima donde yo trabajo tiene una fuerte humedad y eso da muchas bronquitis, pulmonías etc. También la desnutrición y la tuberculosis es muy preocupante. A veces es imposible saber como ayudar, pero hay que seguir aunque sea ayudando a unos pocos, ¡vale la pena!.
* ¿Qué proyectos tiene para el futuro?
Ahora voy a Polonia, luego regreso a Perú, a otra Diócesis porque en la parroquia donde yo empecé el trabajo, ahora hay cuatro sacerdotes trabajando. Quiero pasar ahora a otra Diócesis en la selva, se llama San Ramón y está en el centro del país.
* ¿Con qué ánimo regresa allá?
Con buen ánimo, no me quejo, porque es la decisión que yo mismo he tomado. Regresé a Polonia sólo con el pasaje de ida, pensaba no regresar, pero viendo todos los sacerdotes que hay en Polonia y sabiendo que aquélla Diócesis no tiene sacerdotes, me animé a regresar otra vez, aunque sinceramente, no pensaba regresar a Perú.
* ¿Qué le dicen sus padres?
Tienen que aceptarlo. La primera vez que me fui, fue muy difícil y hasta que no vienes de vacaciones, piensan que no vas a regresar porque la selva está muy lejos, y luego se acostumbran, aunque mi madre no quiere que salga. Es un poco peligroso vivir allí, pero si uno sabe cuidarse y no se arriesga a ser un héroe, no creo que pase nada. Aunque en el año 1991, han matado a cuatro sacerdotes, entre ellos dos polacos.
* ¿Es posible la vocación misionera hoy?
Creo que la pregunta debería ser ¿Qué tipo de vocaciones tenemos? Muchas veces lo que veo entre mis amigos sacerdotes es que se acostumbran a vivir en unas condiciones donde no les falta nada y entonces dejar todo para ir a un lugar desconocido donde no sabes que te vas a encontrar, no es fácil, por eso es muy importante el Alma Misionera. También es muy importante la vocación misionera de los laicos ya que, pueden apoyar a los sacerdotes.
España es la que más misioneros del mundo tiene, pero la edad media es de 69 años, son generalmente mayores, hay pocos misioneros jóvenes españoles.
Los países sudamericanos dentro de poco tendrán un problema muy grande, porque si se van los misioneros españoles que han trabajado tantos años, va a quedar un vacío muy grande porque ¿de dónde se va a sacar tanto misionero? Porque el 50% de los misioneros son españoles.
Durante los seis años que he estado allí, sólo se han ordenado tres sacerdotes, no hay vocación. Hay que rezar mucho por las vocaciones. Lo mejor sería que surgieran vocaciones de ellos mismos pero han pasado 500 años y no surgen vocaciones.
En partes de América Latina, sí se hizo la evangelización, pero en partes, sólo la sacramentalización y así hasta hoy. Hay parroquias donde un sacerdote tiene 80 o 90 pueblos para él, entonces es imposible dar una atención debida. Es imposible la evangelización si no hay catequistas, es simplemente sacramentalización; llega un sacerdote por un par de días o una semana a un pueblo, hace la preparación para el matrimonio, para bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y, hasta el próximo año. Se preparan los sacramentos pero ya no hay seguimiento, esa es la situación. Donde voy ahora todavía es más preocupante que en Chosica, la parroquia se llama Huachipa (donde nace el sol), al este de Lima, desde un punto al otro y con una camioneta se tardaba unos cuarenta minutos, pero ahora, la distancia va a ser mucho mayor. Será un trabajo muy diferente y sólo estaré yo aunque, mi Obispo de Polonia me prometió que unos dos años me mandaría dos sacerdotes.
La zona tiene vegetación y llueve, seguro que no sufrirán de hambre, pero no hay luz eléctrica, teléfono y algunos no han visto un televisor, no hay carreteras, no hay nada, están a 150 años por detrás de Europa.
* ¿Qué necesitamos para ser un poco más generosos con el tercer mundo?
Yo no creo en O.N.G. porque, he trabajado con algunas y generalmente el 80% o 90 % del dinero que aportan los países, son en realidad para sus gastos: sueldos, dietas, alquiler de apartamentos, etc. Lo que realmente llega es el 10% o 20% a la gente necesitada. Por eso dije que jamás voy a trabajar con ONG.
La mejor manera, si la gente quiere trabajar y apoyar, es por medio de su parroquia, de la Iglesia, de la Diócesis. Cada Diócesis tiene su oficina de animación misionera y por medio de ella, es mejor, porque muchas veces que la gente da con todo corazón, se desperdicia y, he visto eso muchas veces. Mucha gente que vive bien en Perú, es porque han hecho ONG. Es un negocio muy fructífero, y la experiencia de otros sacerdotes, es la misma. Hay buenas ideas, hablan bonito pero para su propio bolsillo. Es muy preocupante. No se habla de estas cosas, pero hay que decirlas a la gente.
Es muy importante la animación misionera en las parroquias y en nuestra Diócesis, pero la Iglesia es universal y a veces nos encerramos en nuestro mundo y no queremos ver más, por eso la animación misionera es importante para hablar, decir y sensibilizar a la gente.
* ¿Qué experiencia se lleva de Tenerife?
Tenía una idea de Tenerife diferente de la que encontré. Tenerife es una isla muy bonita, con sus riquezas y sus negocios, se ve la gente andando con sus coches nuevos, la situación está bien. Esta parroquia si que me sorprendió en el buen sentido, porque sabemos que España, aunque es católica, hay poca gente en la Iglesia, poca gente entregada a la pastoral en la parroquias, muchas veces los sacerdotes nos quedamos solos sin el apoyo de sus fieles. Lo que me sorprendió fue el trabajo del padre Marcos, el trabajo de ustedes los catequistas, de todo el grupo. No los necesitan buscar, sino que vienen a hacer las cosas, ojalá hubiera más gente así, más gente que apoye así con mucho ánimo y eso es algo lindo.
Mi experiencia en Zaragoza fue muy diferente. Lo que vi aquí, no tiene nada que ver y me quedé sorprendido porque no esperaba ésto.
* ¿Qué mensaje daría a esta comunidad de La Vera desde su experiencia como misionero?
Que ustedes fueran también misioneros, primero en su parroquia, no tener miedo de dar testimonio de que son católicos y practicantes y en segundo lugar apoyar a sus sacerdotes, ahora al padre Marcos. Porque para el sacerdote es muy importante porque si ve que no tiene respuesta de la gente se pierde el ánimo y uno se hace conformista y no se trabaja todo lo que se podría hacer. Necesitamos laicos comprometidos y eso es lo que creo. Veo que esta parroquia tiene futuro, me sorprendieron bastante bien.
* ¿Quiere añadir algo más?
Quiero pedir que de vez en cuando recen por los misioneros. Nuestro trabajo es como el soldado en primera línea, sabemos que el soldado no sólo depende de su preparación o conocimiento del uso de armas sino si tiene apoyo, si tiene la ayuda que necesita. Nosotros los misioneros también estamos en la primera línea de la batalla y necesitamos apoyo y los laicos que viven en la parroquias, están atrás apoyándonos, no sólo aportando dinero sino en oración, para que no nos falte la fuerza de Dios para seguir luchando. |