Don Laureano Rojo.     Misionero Comboniano

Don Laureano Rojo nació en Barcelona hace 63 años, es sacerdote misionero comboniano. Su vocación empezó desde muy temprano, a los 10 u 11 años ya quería ir al Seminario, pero no pudo ser por problemas económicos de sus padres,  pero cuando  su hermano mayor encontró  trabajo, él quiso también trabajar y dejó la escuela a los once años, la idea de ir al seminario se esfumó, perofue floreciendo a lo largo de su adolescencia y juventud. Su deseo era ayudar y entonces con grupos y asociaciones católicas que habían en su época, se dedicó a visitar ancianos, hospitales, al  leprosería que había en Barcelona, etc.

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Su vida fue como la de cualquier joven, hizo el servicio militar que en aquella época era obligatorio y tuvo novia durante dos años, pero en el momento que decidieron casarse, no se pusieron de acuerdo y cada uno siguió su camino. Al romper con su novia pasó por una temporada muy difícil, ya tenía 25 años.

Al salir de su trabajo, acostumbraba ir a misa en una iglesia muy cercana y después de la eucaristía se quedaba un rato rezando pidiéndole al Señor que quería de él, porque lo estaba pasando muy mal, como nunca lo había pasado y, no  veía el futuro que tenía que seguir. Esta etapa duró aproximadamente dos años pero siempre se ponía en las manos del Señor y le preguntaba “¿qué quieres que haga? ¿qué quieres de mí? hasta que un día, a menos así le pareció a Laureano, el Señor le dijo “tu sabes lo que quieres para ti desde muy pequeño”. Laureano entendió perfectamente lo que el Señor le decía y le contestó que sí, que le seguiría. Salió de la iglesia contento, feliz y cuando llegó a su casa, sus padres notaron que algo  había ocurrido, aunque todavía no les dijo el motivo, pero ya su vida cambió inmediatamente.

Como salió muy joven de la escuela, no había hecho el Bachillerato y se dijo que si tenía que entrar en un instituto religioso se lo pedirían, así que empezó a estudiar el Bachillerato nocturno, hasta que un día en una parroquia, encontró a un comboniano que estaba haciendo lo mismo que él hace ahora, ir por las iglesias, por las escuelas ..., hablando de las misiones, y al escucharlo, se dijo asimismo que seguramente este era su lugar. Al cabo de unos días, fue a una comunidad que tienen en Barcelona, habló con ellos, primero solamente para saber lo que podía hacer por las misiones y luego uno de los padres, en una segunda visita, le preguntó si quería ir a las misiones, ya que si estaba libre, no estaba casado, no tenía novia y solamente trabajaba, no tenía ningún impedimento  para ir, él dijo que sí, que era lo que deseaba, pero que era algo mayor, ya  tenía 29 años y, no había terminado el bachillerato. El misionero le animó a terminar con sus estudios y en un año y medio, terminó sus estudios y entró como misionero cuando tenía 30 años.

 

1.- ¿,Cómo y cuando tuvo claro lo que quería hacer?

         Realmente cuando tuve claro lo que quería hacer, fue en aquel momento que tuve como una iluminación, pero esta inquietud siempre había estado en mí. Durante mi juventud, hice teatro con aquellos grupos que había en mi época y cuando me venía esta idea, siempre la descartaba, porque me lo pasaba muy bien, pero cuando dejé el noviazgo, fue cuando lo vi mas claro y, puedo decir que el camino que estoy siguiendo, es el que el Señor quería para mí, porque he sido siempre muy feliz a pesar de las dificultades que uno pueda encontrar en la vida y digo que si volviese a nacer, querría ser lo mismo.

 

2.-¿Quiénes son los misioneros combonianos y cual es su objetivo?

      Los misioneros combonianos fuimos fundados por el sacerdote San Daniel Comboni (ver  página Santos y Beatos) el cual estaba en una institución italiana de sacerdotes y desde donde  algunos iban a la misión.

Por primera vez, Daniel marchó de misión con un grupo, en el siglo XIX, a Sudan y se enamoró de África. Dejó el instituto, que no era religioso y, empezó a buscar a otros compañeros que fuesen con él. La Santa Sede viendo su interés, lo nombró Obispo y lo hizo Vicario Apostólico del África Central que entonces cogía Sudan, parte de Uganda y  parte de la república Centro Africana y fundó el instituto de combonianos y combonianas, que es un instituto exclusivamente misionero. Al principio estaba solamente en África, pero a partir de los años cincuenta, la iglesia del Papa, nos pidió si podíamos ir a América y más tarde a Asia.

Actualmente estamos en 16 países de África, en 11 países de América latina, en Filipinas y en China. Somos actualmente los combonianos 1.800 y estamos muy repartidos, a veces en comunidades de tres y a veces, según las necesidades, de dos. Nuestra labor es el anuncio del evangelio, es decir, lo que se llama la primera evangelización  sobre todo  ir  a los lugares más difíciles, incluso donde han estado otros antes que nosotros pero por dificultades,  lo han dejado y entonces nosotros         vamos allí.   

 

3.-Aproximadamente, ¿cuantos sacerdotes y religiosas cuanta actualmente el Congo?

         Es muy difícil saberlo, el Congo es un país muy grande, cinco veces España y el número exacto no lo sé, pero además de nosotros los misioneros y misioneras, en todas las diócesis hay religiosos y religiosas autóctonos. Todos los obispos son ya africanos congoleños y, si no ha cambiado mucho, tengo entendido por las estadísticas, que la Republica Democrática del Congo es el país donde más cristianos, entre protestantes y católicos pienso que es casi mas del 50%.

La iglesia allí es una iglesia muy viva, tenemos el primer rito congoleño, que tiene unas pequeñas variaciones del rito romano. Las celebraciones eucarísticas son siempre muy vivas, muy solemnes, con cánticos, con danzas, etc, muy bonitas, muy diferentes de lo que nosotros vivimos aquí en nuestro país. Los africanos son gente muy alegre, muy llenos de vida y, por lo tanto, el canto y la danza es algo que nace con ellos, que llevan en la sangre, escuchan el tan tan, que es lo que ellos tocan y vez a los niños se ponen a danzar o a moverse al ritmo y esto es muy bonito. Las celebraciones en un domingo normal,   pueden durar hasta dos horas, si es navidad tres o más. Nosotros allí, después de escuchar la palabra de Dios, nos metemos en medio de la gente y entonces preguntamos ¿Habéis entendido el evangelio? ¿qué es lo que Jesús ha dicho?¿qué es lo que ha querido decir? ¿qué es lo que habéis entendido? ¿Os parece que vosotros vivís de esta manera o hacéis esto o lo otro?, entonces la gente no se avergüenza en absoluto y te responden tranquilamente, a veces aciertan, otras no tanto y al final después de mantener este diálogo que puede durar bastante tiempo, el sacerdote concluye explicando, si ellos han dicho alguna cosa que no es correcta,  para que se entienda bien el mensaje. La gente que ya ha “cogido” el evangelio e intenta vivir la fe, lo viven muy a fondo, muy seriamente.

 

4.- Muchos de ellos han dejado su vida por anunciar el mensaje de Jesús, ¿qué sentimiento tiene cuando ocurre algún caso de persecución a los misioneros?

         Es un sentimiento de tristeza por los compañeros que han muerto asesinados, normalmente nosotros estando allí, no estamos pensando en esta posibilidad, que siempre está, porque si ustedes ven las revistas de la iglesia, verán que todos los años muere algún misionero o alguna misionera asesinado en todas las partes del mundo. Los misioneros somos personas que estamos anunciando el evangelio pero también defendiendo de alguna manera a la gente de la mucha corrupción que a veces se encuentra en los países, de cómo a veces los tratan o los engañan en tantísimas cosas. La Iglesia, gracias a Dios, es muy creíble, sobre todo en África, porque normalmente un misionero no engaña a nadie, les habla siempre la verdad, está a su lado  pero me atrevo a decir que casi nadie busca el martirio por buscarlo, pero uno de alguna manera, en algunos momentos de la vida, piensa que también en alguna ocasión puede llegar hasta dar la vida, porque normalmente, cuando ha habido rebeliones o ha habido incluso guerras como las hay en África, normalmente, los misioneros nunca nos vamos, siempre nos quedamos allí con las gentes, siempre, aún sabiendo por ellos mismos que en la rebelión del año tal, mataron a muchos misioneros y la gente siempre tiene el temor de que nos pueda ocurrir lo mismo, pero nosotros nos quedamos allí, y tengan en cuenta que los Obispos, que son africanos, nos dicen que si hay alguien que no quiera quedarse, puede marcharse, pero desde mi experiencia puedo decir, que los misioneros decimos ”nosotros nos quedamos con nuestra gente” aunque sabemos que siendo así, podemos arriesgar nuestra vida. Cuando ha habido revueltas o guerras, nosotros como españoles, estamos todos inscritos en el Consulado de allí, para saber donde estamos etc, y entonces cuando hay alguna cosa de éstas, ellos procuran ponerse en contacto con nosotros para decirnos que las cosas van mal, que el gobierno español dice que es mejor salir del país e incluso como ya saben, nos ponen aviones especiales para poder marcharnos, pero nosotros, no nos hemos marchado. Todo esto está muy unido a la vocación y cuando estas allí con las gentes, cuando compartes con ellos, se crean unos lazos, unos vínculos muy fuertes, muy estrechos que te vinculan por la fe, yo lo  entiendo de esta manera. Jesús dice que su familia son aquellos que escuchan la palabra de Dios o sea, que ya no es la sangre sino que es la fe, la que nos une muchísimo más que la sangre;  nosotros allí de alguna manera lo llegamos a experimentar,  nos sentimos muy unidos con  aquellas personas que tenemos la misma fe, que oramos al mismo Dios, he intentamos ayudarlos; es una ayuda constante, nosotros los ayudamos en muchas cosas pero ellos a nosotros nos ayudan también muchísimo, en valores, en manera de ser, en acogida, en hospitalidad, en afecto, es algo realmente muy fuerte, por eso comprenderá, es muy raro que el misionero cuando está aquí,  no desee volver. Tiene que ser porque está enfermo, porque no se siente con fuerzas, pero normalmente, ese deseo de volverse a marchar está siempre en nosotros.

 

5.-Tendrá momentos de desánimo y desaliento, ¿cómo los supera cuando a su alrededor hay tantas dificultades?

       Pues evidentemente, como humanos que somos tenemos momentos de desánimo, de desaliento, de ver que a veces puedes hacer bien poco. Una de las cosas que personalmente mas me ha tocado y me ha marcado, es la impotencia. Muchas veces delante de ti ocurren cosas a la gente y  no tienes ningún medio de ayudarles. He visto  personas morir y siempre pienso que  si hubiesen estado en España, no hubiesen muerto, tal vez se hubiese podido hacer alguna cosa y te vez muy impotente. Tenemos algunas medicinas, en la ciudad y en la capital hay algunos hospitales pero en el lugar donde yo estaba que era muy alejado de las ciudades, en plena selva, pues sólo tenemos medicinas para la malaria, analgésicos y algún antibiótico, pero cuando la gente tiene enfermedades más fuertes, que yo al no ser médico, desconozco, muchas veces no se puede hacer nada. Entonces vemos morir a muchos niños, a personas adultas y te quedas realmente muy triste y te desanimas en el sentido de que quisieras hacer más pero no puedes, pero en estos casos y para poderlo superar confío mucho en Dios y pienso que Dios sabe y conoce y, lo que a nosotros nos parece de una manera, sabemos que para Dios, posiblemente es de otra. El misionero tiene que ser una persona de mucha oración de mucho contacto con Dios, pues precisamente es la fe las que nos ayuda a ir superando las dificultades, incluso las personales, porque también tenemos lo que llamamos crisis, crisis de crecimiento en la fe, nostalgia de muchas cosas; a veces te sientes solo y muy solo, ya sabemos que en nuestra vida, la soledad va como incluida pero a veces, esto lo notas mucho, fuertemente y entonces si no tienes esta relación con Dios, pues humanamente hablando, es muy difícil superarlo, por eso el misionero tiene que ser un hombre de acción pero evidentemente de oración también y, así es una de las maneras que yo creo podemos hacer camino.

 

6.- La actual evangelización, ¿tiene algo que ver con la anterior?

         No, no, no, la actual evangelización ha cambiado  muchísimo. Los misioneros desde antes del Concilio, para entendernos un poco, tenían otro estilo, su afán entonces era el de bautizar cuanta más gente mejor, después del Concilio todo esto ha cambiado, nosotros respetamos la cultura del pueblo donde estamos y que nos acoge y, sentimos también un gran respeto por las religiones. Ellos tienen religiones animistas, religiones que tienen que ver con la naturaleza. Hay un respeto muy grande y el evangelizador actual es aquel que como Jesús,  invita. En el evangelio  Jesús nunca exige a nadie seguirle,  ni exige a nadie cambiar de vida. Jesús siempre dice la palabra, “si tu quieres puedes seguirme, si tu quieres te presento un modelo de vida o un estilo de vida, si quieres puedes cogerlo y continuarlo y hacerlo y vivirlo” entonces, yo pienso que la evangelización actual va por este camino, un gran respeto por las otras religiones y sobretodo dar testimonio de la propia vida, hablarles y presentarles el evangelio, darles a conocer a Jesucristo y  procurar que nuestra  vida  corresponda con aquello que nosotros decimos y que  tengan un modelo de  persona que sigue a Jesucristo, porque Jesucristo te ha dicho algo, sientes  que verdaderamente te ha salvado, que da sentido a tu vida y entonces esto es lo que también ofreces a los demás o sea que realmente, sí ayuda el cambio de estilo de evangelización de los años pasados a ahora.

 

7.-En caso de que haya habido errores en el pasado, ¿ actualmente se intenta mejorar o rectificar dichos errores? 

         Yo creo que sí, yo creo que sí, cuando te das cuenta de costumbres tradicionales que mantienen y que han aprendido de los primeros misioneros y que les marcó negativamente, como también las hemos tenido nosotros, sobre todo las personas que tenemos una cierta edad y que hemos recibido una formación religiosa que no tiene mucho que ver con la actual entonces, como decía,  puedes encontrar a personas ya mayores allí en África, que son pocas, porque la edad no llega a ser muy avanzada ya que la gente muere desgraciadamente bastante joven, que mantienen algunas tradiciones que las han aprendido de los primeros misioneros, entonces nosotros intentamos ayudarles  y corregirles, un ejemplo: ellos tienen sus costumbres en cuanto al matrimonio, en cuanto a lo que ellos llaman el rito de iniciación para los adolescentes. En un tiempo pasado se decía que eso tenía que cambiar sin interesarte demasiado en como lo hacían o como no lo hacían, se decía “eso no es cristiano y hay que cambiarlo sin más”, desde hace ya un cierto tiempo, nos  interesamos como son esos ritos de iniciación, ellos te lo explican y entonces ya la iglesia procura que el rito de la iniciación que para nosotros es el bautismo, la confirmación, la eucaristía,  coger todos los valores  que ellos tienen, que serían como un pasar de la adolescencia a  la vida adulta, e  integrarlos; igualmente la costumbre que tienen en el matrimonio, intentando respetar al máximo la cultura, sin despreciarla ni dejarla de lado. Ellos también lo van entendiendo  y yo pienso que de alguna manera, se pueden ir corrigiendo algunos errores que en aquella época  no eran errores y que  ahora nos damos cuenta que aquello estaba equivocado y evidentemente, como el corregir es de sabios, si nos encontramos con algún caso intentamos hacerlo.

 

8.-¿Cuál es el mensaje que se les da?

          Cuando yo llegué al Congo, hacía algo más de 100 años que los primeros misioneros habían llegado, por lo tanto, la iglesia ya estaba establecida. Yo pienso que la acción del evangelio es sobretodo el comunicar, transmitir de alguna manera con la propia vida que Dios es nuestro Padre,  que Dios nos ama, que Dios envió a Jesucristo, que Jesucristo murió por nosotros para salvarnos y para redimirnos y que tenemos en el evangelio todo un camino para seguir en nuestra vida. Tenemos unos mandamientos y tenemos a la iglesia que es la que nos va ayudando y orientando a lo largo de todo nuestro peregrinar hasta que terminemos nuestra vida, la gente que es muy receptiva, esto lo va entendiendo y claro, nosotros allí tenemos que hacer muchas catequesis, mucha formación para que los cristianos estén bien formados y poco a poco ellos también van haciendo su camino. El mensaje que se les da es un mensaje muy vital, muy testimonial , al menos yo lo intento y creo que todos mis compañero también, manifestarlo y transmitirlo con la propia vida. Yo creo  que para aquellas personas los misioneros somos un poco la esperanza, somos su esperanza, mientras estamos allá con ellos y hacemos camino, ellos se sienten como más seguros, les ayudamos a progresar aunque sea poco, pero les ayudamos, también a ir adelante y demostrarles que Dios es amor. Estar allí haciendo vida con ellos y queriéndoles, ya es una manera de manifestar que Dios también les ama.

 

9.- ¿Cómo es la vida de las personas en el Congo? ¿De qué viven las familias? ¿Son alegres?  ¿Se preocupan de los demás?

         Yo puedo hablar de donde yo viví, el Congo es muy grande y la gente que vive normalmente en las ciudades vive de una manera distinta, más parecido a como vivimos nosotros. Donde yo estuve, que en una misión que está en el interior de la selva, la gente vive muy sencillamente, viven y comen de lo que siembran, allí normalmente no llegan otros productos, ellos trabajan el campo, gracias a Dios es un país donde llueve mucho y por lo tanto se puede sembrar  y recoger bien n y de esto es de lo que viven.  Ellos hacen prácticamente toda la vida allá donde están, se mueven algunos kilómetros para ir hasta otro poblado y para ver a familiares, pero  siempre la vida es de una gran sencillez.

Construyen  sus casas, trabajan  sus campos, se casan, tienen  hijos y los  crían. Cuando nosotros llegamos allí procuramos que hayan escuelas aunque sean  pequeñitas para que los niños aprendan  a leer y escribir y entonces ellos te acogen enormemente. La acogida y la hospitalidad allí es algo sensacional, sin tener nada te lo dan todo, nunca cuando los vas a visitar sales de su casa sin comer algo y te dan de lo poco que ellos tienen para comer, lo que tenían preparado para este día, algo que especialmente nos sorprende.

Es una gente alegre por naturaleza, lo he dicho antes, el africano es una persona que tiene el canto y la danza en la sangre y aprovecha cualquier momento o cualquier ocasión para experimentarlo, viendo como viven, uno podría imaginar, pensando en nosotros mismos, que deberían estar tristes, amargados o desanimados y sin embargo, no es así,  son gentes que  aceptan su situación que viven y lo viven con muchísima dignidad. La fraternidad entre ellos es muy grande, se ayudan los unos a los otros y en este lugar donde yo estuve, la vida familiar es muy intensa, además no solamente  la familia son los padres e hijos, sino que allí la familia es alargada, entran lógicamente los abuelos si todavía viven, los tíos, los primos, que entre ellos se llaman hermanos y se ayudan muchísimo.

A medida que entra el cristianismo y les enseñamos el mandamiento del amor, el mandamiento que Jesús nos dejó, ellos lo ponen en practica, pues teniendo muy poco, se ayudan,  dentro de la gente pobre, hay algunos que lo son más y nos dan ejemplo, por lo menos a mí, de entrega.

 

10.-¿Les importa el mensaje de Jesús cuando dice "Amarás a tu prójimo?

         Les importa y lo entienden muy bien, yo siempre pienso viviendo allá, en estas palabras de Jesús en el evangelio, cuando dio gracias a Dios su Padre porque lo que El decía lo entendía la gente sencilla, humilde.  A veces no entiendes conociendo a la gente después de estar allí tanto tiempo con ellos y siendo gente que es un poco mayor, que no tienen ningún tipo de cultura, que no han podido ir a la escuela, pero que sin embargo, tu notas por lo que ellos te dicen y como viven, que tienen fe y que muchas veces nos dan una lección de ésto, de una fe que sobrepasa en mucho la nuestra y eso nos da la garantía de que el mensaje de Jesucristo va siendo no sólo conocido sino entendido y  les va ayudando para hacer el camino y progresar en la fe. 

 

11.- ¿Que mensaje nos transmite el pueblo africano en general, al hombre de hoy?

      Yo pienso que en general el pueblo africano o los pueblos africanos nos podrían transmitir a nosotros muchísima esperanza, nos podrían transmitir también mucha paz en el corazón aunque a veces en sus países la paz no exista pero es un  pueblo deseoso de la paz como nosotros, nos puede transmitir también el conformarse con lo que uno tiene y esto nos evitaría mucho estrés , nos evitaría  muchísimas  depresiones como encontramos aquí en nuestra sociedad sobre todo en nuestro país, España, gente que nos puede transmitir al hombre de hoy muchísima alegría, nos puede transmitir también muchos valores que de alguna manera, si no los hemos perdido, puede que se hayan ido diluyendo, como es el gran valor todavía de la familia, el respeto para los demás y  la dignidad de las personas. Yo creo que todas estas cosas nos pueden transmitir, uno realmente no puede pensar que va allí para enseñar algo o para dar algo, sí das tu propia vida pero, siempre se aprende muchísimo, siempre aprendes mucho de ellos y a veces, te quedas verdaderamente sorprendido por la manera que ellos se comportan en atenciones contigo y entre ellos. Yo creo que África es potencialmente un cúmulo de valores que si  realmente pudiesen estar algo mejor, diríamos a nivel incluso material como es vivir un poco más parecido a como vivimos nosotros, podría aportar mucho más al mundo, pero desgraciadamente, el continente africano es un continente que las potencias occidentales, tal vez quieren esto, que continúe siendo un continente marginado y a veces, olvidado.

         Lo que está pasando en Ceuta y Melilla a mí, además de una gran tristeza,  porque todas estas personas arriesgan la vida haciendo muchísimos kilómetros a pie para llegar a nuestras costas y poder cruzar hacia Europa, empezando desde nuestro país y  sabiendo por qué lo hacen, que son personas  que buscan  verdaderamente el poder vivir un poco mejor, el poder enviar dinero a sus familias para que también mejoren...., a mí me produce una gran vergüenza, el ver como les tratamos en general; no es tal vez culpa de nosotros mismos, son nuestros gobiernos. Como se les acoge, a veces tan mal y siempre pienso como ellos nos acogen a nosotros y de verdad, cuando regrese al Congo, si Dios quiere como máximo en dos años, me sentiré un poco avergonzado, de ver como nosotros les hemos tratado y de cómo ellos nos tratan y nos acogen a nosotros, realmente pienso que  lo que se está haciendo con éstas gentes, se podría, si realmente es un problema político, solucionar de otra manera, pero como yo no soy político, no lo sé, pero realmente, yo creo que lo estamos haciendo, tanto Marruecos  como nuestro país España, muy mal y tal vez, algún día, sentiremos haber hecho esto.

 

  Por último ¿quiere añadir algo más?

         Bueno, ya que estoy en Tenerife y es la primera vez que he venido a esta isla para hacer  animación misionera, puedo decir que me he sentido muy bien acogido allá donde he ido, con todas las personas, ya sean sacerdotes, religiosas, laicos y también con los niños en las escuelas. He sido realmente muy bien acogido, yo mismo me sorprendo  de que realmente haya tanta gente que esté deseosa de conocer lo que pasa en las misiones y que realmente hay inquietudes, ganas de ayudar y, he encontrado en esta Iglesia Nivariense, mucho espíritu misionero. He visto que la gente  se ha ido alejando, pero viendo lo que pasa en la península, en concreto Madrid que es donde vivo actualmente, veo que aquí el espíritu religioso  todavía sigue un poco más vivo.

Y nada más,  solamente agradecer a vosotros mismos que me habéis hecho esta entrevista y, desear que aquellos que la puedan leer, les pueda ayudar en alguna cosa. Gracias y agradeceros todas las atenciones que habéis tenido conmigo.    

 

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