La Virgen de Fatima en La Vera

En nuestra Parroquia desde el Verano, se viene haciendo un Apostolado a la Familia a través del Inmaculado Corazón de María la Virgen de Fátima. Empezamos con dos Oratorios y dos coordinadores, en la actualidad tenemos dieciocho Oratorios y catorce coordinadores con unas cuatrocientas familias que reciben la Virgen y hacen oración con ella.
Es siguiendo las directrices del Papa Juan Pablo II que comenzó y ahora con nuestro Papa Benedicto XVI que continúa, con lo que llamamos "La Nueva Evangelización". Es el acercamiento total de la Parroquia a sus fieles; es llevar a través de Oratorio de la Virgen la "Palabra de Dios" y rezar con ella; pues la Virgen lo que nos pide es: <Rezar, Rezar y Rezar y sobre todo el rezo del Santo Rosario>.
Pues, con motivo de todo esto y por la labor que se está haciendo en la Parroquia, vino de visita, Mary Carmen Ramos que es la Coordinadora General del Apostolado del Oratorio en el Archipiélago de los Heraldos del Evangelio. Pues toda esta obra que estamos haciendo es gracias a los Heraldos del Evangelio que son los propulsores de esta obra para actuar en las Parroquias coordinados con la Asociación "Salvadme Reina" que nos da todo el material.
Mary Carmen vino para conocer a nuestros coordinadores y a nuestra gente y participar e integrarse con ellos.
Tuvimos la celebración de la Santa Misa y seguidamente la reunión con todos los coordiandores. En la reunión estaba también nuestro párroco D. Simón. sin él esta labor de acercarmiento a las familias no se habría hecho, así que él fue el impulsor del Oratorio en nuestro pueblo de La Vera. En la reunión Mary Carmen habló personalmente con cada uno de los coordiandores y se llevó buen agrado por parte de todos y de la manera que estámos trabajando.
Al día siguiente después de la Santa Misa fuímos a almorzar acompañados por algunos coordinadores.Por la tarde en la Iglesia tuvimos el rezo del Santo Rosario que lo guió Mary Carmen. Luego salimos por el pueblo a visitar los distintos puntos del barrio y visitando las casa y hablando con la gente. No nos dió tiempo de visitar todo el pueblo pero Mary Carmen se llevó muy buena impresión de nosotros.
Nos despedimos de Mary Carmen hasta otra nueva ocasión. Nosotros si que la vimos una persona alegre, servicial, contenta, animosa y que nos trasmitió esa gran paz interior que poseen todos los Heraldos del Evangelio.
¡Seguiremos trabajando!
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